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Cerca de 1.400 personas se han reunido esta tarde en la Catedral de Sevilla para celebrar la Eucaristía de inicio de curso de la Pastoral Educativa, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor D. José Ángel Saiz Meneses.
La Catedral de Sevilla ha acogido esta tarde un encuentro de fe y comunión que ha reunido a cerca de 1.400 personas vinculadas al ámbito de la educación católica. Docentes, equipos directivos, representantes de las familias y profesionales de centros educativos de inspiración cristiana han participado en la Eucaristía de inicio de curso de la Pastoral Educativa de Sevilla, presidida por nuestro arzobispo, monseñor D. José Ángel Saiz Meneses.
Esta celebración ha supuesto una oportunidad para comenzar el nuevo curso compartiendo una misma vocación y renovando el compromiso de quienes, desde distintos ámbitos, participan en la tarea educativa de la Iglesia.
El inicio de curso nos invita a detenernos y recordar el sentido profundo de nuestra labor. Educar desde la fe cristiana va mucho más allá de transmitir conocimientos: significa acompañar a cada alumno en su crecimiento personal, reconocer su dignidad, descubrir sus posibilidades y ayudarle a construir su proyecto de vida desde los valores del Evangelio.
Cada aula es un espacio donde sembrar esperanza, cultivar la confianza y hacer presente el amor de Dios a través de gestos cotidianos: una palabra de aliento, una escucha atenta, una nueva oportunidad o la paciencia necesaria para acompañar a quien más lo necesita.
En sintonía con el sentido de esta celebración, el profesorado de Religión Católica comienza el curso llamado a renovar su vocación y a vivir su tarea educativa como una verdadera misión. No estamos solos en este camino: somos enviados a ser testigos del Evangelio, también a través de nuestra manera de enseñar, acompañar y estar presentes en la vida de nuestros alumnos.
El comienzo de un nuevo curso trae consigo retos, dificultades y nuevas oportunidades. Afrontarlos con confianza significa recordar que la educación es una tarea compartida, que cada alumno merece una mirada de esperanza y que la semilla sembrada con amor puede dar fruto, incluso cuando no llegamos a verlo de inmediato.
Desde la Delegación de Enseñanza de Sevilla, animamos a todo el profesorado de Religión Católica a comenzar este curso con ilusión renovada, fortaleza y confianza en la misión que tiene encomendada.
Que el Señor acompañe nuestro trabajo, ilumine nuestras decisiones y renueve cada día nuestra alegría de educar. Que no nos falten la paciencia para acompañar, la valentía para seguir sembrando y la esperanza para reconocer en cada alumno una vida llamada a crecer.
Comienza un nuevo curso. Una nueva oportunidad para educar desde el corazón, anunciar con nuestra vida y dejar una huella de esperanza en quienes nos han sido confiados.